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Cruzar el Ebro fue siempre una tarea difícil pero necesaria. hasta finales del siglo XIX
Zaragoza no disponía para cruzar el río más que de un puente de obra, el Puente de Piedra, siendo el de la Almozara de uso ferroviario.
La calle del Puente de Tablas, en el barrio de Jesús, en la margen izquierda del Ebro, entre el Puente de Piedra y el de Hierro, nos recuerda el que allí hubo durante mucho tiempo y que subsistió hasta la construcción del Puente de Hierro.
El Puente de Nª Sra. del Pilar, más conocido como Puente de Hierro, se terminó de construir en 1895, tras numerosas modificaciones del proyecto inicial. En 1991 concluye su remodelación en la que se repara, peatonaliza y se le añaden dos tableros laterales en forma de arco para el paso de vehículos.
La necesidad de más puentes motivó la construcción del Puente de Santiago en 1967. Los obreros que construyeron sus cimientos trabajaban en turnos cortos, ya que lo hacían en habitáculos a presión, en el interior del cauce del río, para evitar que penetrara el agua.
El Puente de la Almozara, ampliado y remodelado para el tráfico rodado en 1987, aprovecha parcialmente la estructura del viejo puente ferroviario, que se inauguró el 1 de octubre de 1980. Este puente fue ampliado y reformado varias veces. El último tren pasó el 1 de octubre de 1976, tras 106 años de servicio. El puente llevaba dos importantes tuberías de abastecimiento de agua a la margen izquierda. Hoy sigue manteniendo esta función de transporte de servicios de una orilla a la otra.
El crecimiento de Zaragoza hizo necesaria la construcción de nuevos puentes como el Puente de la Unión o de Las Fuentes, inaugurado el 7 de octubre de 1989 y el único que no se apoya en el cauce del río.
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